Wednesday, December 09, 2009

NATURALMENTE NO HAY REGALOS


RADIO MANINI EN EL AIRE, este viernes 12 de diciembre, a las 21:57:
Marcelo Valdes nos presenta su libraco “al revés de los cristianos” / Elver Cruzila rasura letras despeinadas y arma una peluca de versos / Doctor Pez deshidrata la lengua y se bebe a si mismo / Pepe Calderon V/S Mr. Pascuero / Talivan Nos muestra el nacimiento del Mismísimo / Pedro de Piedra olvida su guitarra y rockea con una botella a medias / Pavlov se convierte en un duende y saca algo verde de sus bolsillos / Adrian Barahona nos mira de reojo abstrayéndose del mercantilismo literonavideño / Capella nos regala sus cuentos necrofantasticos / Rene Acevedo Exprime similitudes entre la Navidad y la elección presidencial / entre otras secciones de siempre, las de nunca y otras sustancias…
MICROFONO ABIERTO PERO CARISMATICO
*mapa con direccion del lugar para los desbrujulados en www.algoencomun.cl

Tuesday, December 01, 2009

MUCHACHOS


Fotografía: Christian Alarcón

Existe un delicado sentimiento de ternura que nos provoca la infancia de la humanidad, y también la nuestra. Por ejemplo, las momias, a ellas las contemplamos burlescamente detrás de las vitrinas de los museos pero siempre nos han inspirado respeto y una verdadera simpatía. Nos inspiran agrado, y es extraño, sentimos cariño por esos semejantes tan lejanos y tan próximos a la vez, pues hasta donde yo veo, esos alocados muchachos también parecen momias.

Tuesday, November 24, 2009

PRÓLOGO "LA PUTA GANA"


“Nosotros, mi libro y yo, vamos de acuerdo y con la misma marcha. En otros casos puédese elogiar la obra y criticar al obrero, por separado; en éste no: si se ataca al uno, se ataca al otro”.
Montaigne ; Ensayos III, II)

Susan Sontag recalca con asombrosa simpleza que un escritor es “alguien que pone atención al mundo”. Elver Cruzila lo es, incluso poniendo en riesgo cualquier etiquetado. Es que Elver Cruzila pone demasiada atención al mundo. No sólo es el gran recordador o el nuevo Dostoievski con jeans, sino que también es el “gran escuchador”, una grabadora humana que no se detiene, aún cuando sus oídos tuviesen que hacer de ojos. El día infantil que atestiguó por primera vez con una grabadora de bolsillo todo lo que acontecía, descubriría su desesperación (estética) literaria. Pero nada satisface a este poeta, una noche en un ataque de ira lanzó esa grabadora por los techos de Eureka, su ciudad natal, y las palabras de Elver magnéticamente quedaron abandonadas en los tristes y solitarios pizarreños de su pueblo. Elver nos dijo que Eureka podría ser mejor que la Florencia de Leonardo por el sólo hecho de narrarla en el abandono de una grabadora partida en mil pedazos.

En él la metáfora no es recibida con la típica ingenuidad del escritor moderno, la metáfora “metá phorein” es “llevar mas allá”, reemplazar un lenguaje por otro mas colorido, en Elver Cruzila todo esta acá y en eso consiste su talento, hacer una metáfora “del acá” que no se escape, que no vuele, porque volar en Eureka no es algo novedoso, si dice por ejemplo: “...Con la frescura del helado de piña y la calidez del fernet habíamos resucitado a fuerzas moribundas internas, por fin podíamos ver al mundo brillar en el rojizo atardecer de Estación Central...”. No hay imagen más allá de puros referentes tristes que tratan de entusiasmar, pero cada vez que lo logran para inventar “otra fiesta”, la grabadora choca con los techos miserables de la existencia que nos dice : “...tengo la transparencia de una casa de putas en el cerebro, y muchas veces, solo veo fantasmas...”.

Pero ese acto de registro de un hombre desesperado ante la muerte, sólo se comprende en la frase que nos dice Camus: “Todos los días que no se han anotado equivalen a días que no han sido”….. ¿Escribir por estética o por desesperación? Es lo mismo. Criado entre los delincuentes tenía que contarnos algo sobre ellos, si leemos “La Puta Gana” hoy en día, no nos es indiferente su conexión con la poesía goliarda medieval que nos contaba las vidas de los delincuentes y marginales, ni con el aliento rimbaudiano de la Francia campesina o el renacimiento de los bosques del San Francisco beatnik, incluso no nos es ajeno el olor a ese poeta viejo y suicida, Pablo de Rokha, que se iba en tren al sur solo con la triste misión de vender sus libros. ¿Y ese esfuerzo? ¿Para que el tren?, ¿Para que los libros?, sólo para hacer del tiro en la cabeza un momento justificable. Fama no, éxito no, muerte tal vez.
Los poetas de Eureka encabezados por Cruzila, lo único que tienen a mano para cantar en sus inicios es a su tierra, pero no es la tierra del naturalismo literario antiguo que se regocijaban en llenarnos de gallinas o de fábricas, sino la tierra donde se desploman los ángeles borrachos, donde los niños juegan a las bolitas, la tierra que se despide triste de la niñez mientras un camión la llena de cemento. Jorge Teillier lo identificó con los lares, esos viejos dioses tutelares romanos, Elver sólo hace de Eureka una desesperada página en blanco donde todos inevitablemente vomitamos. El arte y su ciudad, Florencia, New York, Dublín y Eureka. Elver nos bombardea por que nos retiene en su jazz frenético, es un beat pero a él no le importa: en el mismo momento en que Bolaño necesitaba un Hígado, Cruzila destrozaba el suyo.

El escritor no es el que cuenta sino el que padece. El escritor no es un reponedor de supermercado que coloca las cosas para el inventario. Aunque Elver lo fue, porque Elver ha estado en casi todos los lugares y todos los lugares no han salido intactos de él, es decir han sido escuchados, registrados y luego lanzados al aire al igual que esa grabadora que lanzó por los techos de Eureka. La actividad, la acción en él, se vuelven insoportables por que la literatura lo demanda todo; desde beberse un jarabe ziprepol hasta limpiar una reineta.

Mirar es encontrar una oposición, y el escritor en su paseo diario (si es paseante urbano o “flaneur” como lo llamó Baudelaire), o en su paseo psicológico si es un “monologador” moralista, encuentra los objetos sólo por la rebeldía de estos y no por que el escritor los disponga a su antojo. El “theoros” griego que llegaba a las fiestas para hacerse espectador y relatar luego en el ágora vecina lo acontecido, envía su etimología al concepto de “teoría” (que se traduciría como “el participe de afuera”). Pero el Elver no es un teórico (si esta afuera no escribe), Elver necesita estar adentro, por eso habrá que arrancar de los pacos primero, luego escribir. Mas que un espectador Elver es un tropezador, pareciesen que las cosan que tropiezan con él se volviesen literatura incluso a regañadientes.

El escritor necesariamente necesita propiedad. Para los nuevos poetas, las cosas dejan de ser “algo para”: Dublín para Joyce, el recuerdo para Proust, la nada para Turgueniev, el mal para Melville y se transforman en “algo contra”. Elver contra lo que tropieza, Elver contra lo que ama, Elver contra lo que cree, Elver contra Elver, nada le es propio pero todo le pertenece. Tropezón versus contemplación. Daño versus narrativa. La puta siempre gana, es su deber, su negocio sexual, pero también a veces merecemos tener un poco de puta gana para escribir, para vivir, incluso a veces debemos tener un poco de ganas para morir (sino no nos moriríamos), el juego de palabras no es gratuito. Eso quiere decir que en este libro se ha estado en los puteríos más extremos y en el cielo más artificial, ya que “gana” (entusiasmo, enthousiasmos) significaría “llevar un Dios dentro”, es decir, al fin y al cabo, todos llevamos un “puto dios” dentro ¿Y que es un Dios sino mas que una grabadora hecha trizas en la madrugada con palabras que nadie escuchará y que por lo mismo son las más sagradas?

Esperemos que este Dios literario, que esta hecho trizas en los techos de Eureka haga su trabajo. Esto quiere decir que cuando Proust utilizaba el mecanismo del olfato para escribir poéticamente sobre el pasado, Elver utilizaba la ñata para darle un toque al cerebro. Aquí no hay simple belleza, sino ruda supervivencia.

Coctelmarx. Noviembre. 2009

Thursday, November 19, 2009

NO !!



Lamento no sentir celos,
Entiendo que todo sucumbe,
Práctico el desdén
de tu corazón arrepentido.

Tardé varios años en ver,
Lo evidente del curso del río,
Todos los caminos conducen al mar,
al limbo del profundo olvido.

Tu magia tu tranquilidad,
Tu amor, tus locas ganas,
Tu embrujo lumpérico,
Tu ombligo descubierto,

Lamento no sentir celos.
Tardé muchos años en ver,
Lo que no sospechaba que existía,
No somos el uno para el otro,
Y no por eso estamos acabados.

Un final feliz,
Un fiasco en prosa,
Prefiero morir endeudado,
Llorando,
Viendo como ya nada me importa.

Wednesday, November 04, 2009

DESPUÉS DE 1.439 HORAS, RADIO MANINI ESTÁ DE VUELTA, ENTROPÍA EN VIVO.


Cualquiera puede enfadarse,
eso es algo muy sencillo.
Pero enfadarse con la persona adecuada,
en el grado exacto,
en el momento oportuno,
con el propósito justo y del modo correcto,
eso, ciertamente,
no resulta tan sencillo.

Wednesday, October 21, 2009

NO HAY PAN DURO.



Corría el año 1984 y yo cumplía seis esa misma noche de año nuevo. Mis padres bailaban cumbias que cambiaban cada cierto rato en la cassetera y otras que sonaban sin parar en la Radio Aurora FM. Mis tíos, vecinos y otros parientes hacían un trencito humano que circulaba por toda la casa, atravezada el comedor, el patio y volvía a la pista de baile, que en cada fiesta era el living. El tren lo encabezaba Benedicto, mi padrino, y con un cigarrillo encendido en la boca simulaba ser una feliz y cucarra locomotora. Mi padre tocaba guitarra y entre varios entonaban canciones mexicanas. Yo y mis seis años no sabíamos bien si esto era Chile, México, Colombia o Estados Unidos. En la televisión repetían a cada segundo la frase: “Happy New Year”.
Mis vecinos del lado eran unos arrendatarios delincuentes, asaltaban bancos, vendían drogas y se rumoreaba que habían asesinado a unos cuantos. Todos los días salían vestidos de distinta manera, con pelucas y disfraces de otras razas. Vivían dos hombres, dos mujeres y una niña. Esa noche mis vecinos contaban fardos de billetes sobre su mesa y los lanzaban al aire como serpentinas multicolores, yo los pude ver alocados con la vista perdida, también me percaté de docenas de botellas de champagne que destapaban como disparos burbujeantes y brindaban. Entre bailes, abrazos y risas disfrutaban los grandes. El sueño me venció y Benedicto me fue a acostar. Antes de dormir escuché que mi vecino le pedía un destapador prestado a mi padre, a lo que él respondió sin pensarlo dos veces:
-“No hay pan duro”.
Mi vecino criminal murmuró a regañadientes:
-“Ya, calmao’, piola no más. Cooperaste como rata” -agregó el maleante.
Después de intentar entrar a nuestra fiesta e insistir en vano, se marchó.
Al otro día desperté cansado y la casa parecía una verdadera fonda después de un atormentado dieciocho de Septiembre, había vasos por todos lados y Benedicto dormía bajo la mesa, roncaba revolcado entre colillas y tragos esparcidos por el piso, dormía sobre una singular y pegoteada cama a ras del suelo. Mi madre me mandó a jugar al pasillo del edificio mientras ella ordenaba el departamento para festejar mi cumpleaños. Salí al pasillo recién encerado y mi pequeña vecina estaba allí, sus padres de seguro le habían dicho lo mismo. Ella jugaba con su muñeca Pepona y la obligaba a jalar tiza molida. Me acerqué y le hice una sorpresiva e inesperada invitación a mi fiesta de seis años. Ella aceptó de inmediato. Después de dos horas mi madre se acordó de mí, -Entra a bañarte -dijo ella con gotas de sudar cayendo de su frente. Cuando me paré sobre la tapa del inodoro para peinarme resbalé hacia un costado y la cabeza me retumbó sobre el lavamanos. Mi ceja se partió como huevo fresco al desayuno. Tenía sangre y cuatro puntos que me pusieron en la posta tres de Matucana. Los adultos la llamaban Carnicería Tres y comprendí el apodo cuando el dolor que sentí se parecía a la masacre de una vaca y mis sucesivos alaridos de chancho.

-¡¡Cumpleaños feliz, te deseamos a tí!! -cantaban todos sonriendo y al mismo tiempo miraban mi ceja cocida y la cara de idiota que me brillaba detrás de la torta con seis velas y mil hojas. La apagué cuando terminaron de cantar y tres delicadas palmaditas de una pequeña mano golpearon mi puerta, un silencio de iglesia inundo el living. Hasta Benedicto calló y eso era harto decir, mi padre cerró un ojo y con el otro miró por el tubo mágico de la puerta, en el instante exclamó:
-Otra vez está ahí parado ese traficante analfabeto.
-No papi, yo invité a su hija al cumpleaños, abre la puerta –le pedí viendo como se deformaba su cara, pasando de una grata sonrisa a una sin expresión y luego cara de espanto.
-¿Cómo se te ocurren semejantes bobadas? –agregó mi madre tomándose la cabeza. ¿No sabes acaso que esa gente es peligrosa?
Mi padre abrió la puerta y dejó pasar a la niña. Ella tenía el pelo tomado con dos chapes y me entregó una caja de regalo adornada con una cinta y papel de autitos de colores. Cuando abrí el paquete mis familiares se alejaron como si se tratase de una bomba, tomé el regalo del interior envuelto en servilletas. Era un pan duro. Golpearon la puerta y mi vecino criminal gritó a pulmón vatiente:
-¡¡Ahora tenís pan duro negro de mierda!! -y se marchó riendo.

A la semana vinieron los policías a buscarlos. Un gran operativo se desplegó fuera del edificio, había milicos detrás de cada poste de la cuadra, helicópteros sobrevolando la comuna y policías de civil por todos lados. Ignoro si mi padre fue el soplón. El vecino-delincuente para no ir de inmediato a prisión se disparó en el estómago. El balazo sonó despacio porque sobre su ombligo puso la muñeca Pepona de su hija. Su destino aquella tarde fue la misma Posta Tres. Los policías fueron rudos con la pequeña, la tiraron del pelo y se la llevaron a empujones igual que a los demás.
Está corriendo el año 2009 y el departamento de mis singulares vecinos aún está vacío. Ayer por la tarde pude ver a una hermosa mujer de mi edad paseando por fuera del edificio, no quitaba su vista de las ventanas de aquel siniestro departamento, se parecía mucho a mi pequeña vecina. Por curiosidad me acerqué a ella y le pregunté su nombre, ella no respondió nada, a los segundos solamente dijo:
-En este lugar vi por última vez a mi padre, él murió tres días después de año nuevo.

Friday, October 16, 2009

.TRIP IN THE EYE.


Todas las mañanas al despertar escuchaba las declaraciones de los pájaros tristes. Hoy no aparecen sus enumerados discursos, afuera está lloviendo. La calle carece de miradas y todos se esconden bajo un techo.
La perversa voz de mi madre le da una imagen salvaje a su cara, ella grita todo el tiempo. Los pájaros quizás no estén evitando la lluvia sino su voz. Mi padre dice que la ama, pero no específica bien sí a su esposa o al vaso de vino tinto que sostiene en la mano.
La lluvia me aleja más de mi amor, ella vive al otro lado del mundo, casi al llegar al valle del mimo. Tengo la idea que mis padres planean dejarme solo, con esta cojera estoy limitado a todo, no importa, en esta casa sobran las provisiones y de los ojos de mi madre fluyen maldades constantemente y con letras mayúsculas.
Mi padre deja el vaso en la mesa y sale a encender el motor del auto. Camino hacia la mesa y bebo del vaso, es un exquisito Merlot tibio, después sigo con la botella entera, en esos instantes mi madre se maquillaba encerrada en el baño. Deja de llover. Comienza a salir el sol. Un arcoiris se arma sobre el camino. El sol me hace arrugar la frente. Sé que mi madre es una mujer inteligente, su defecto es que no sabe enseñar y solo critica a la juventud por cosas que ella siempre hizo, eso la desluce, la hace parecer una perfecta Virgen Necia como diría Rimbaud a Verlaine.

De la quebrada del mundo viene asomando mi novia, le grito que me espere detrás de los arbustos, la ausencia de mi amor me había aturdido tanto como los tragos. Mis padres desaparecieron de un segundo a otro, le explico lo sucedido con muecas y símbolos, le muevo las manos, sé que su cabeza se lleno de imágenes depravadas que no me atrevo a contar.
Del patio delantero mi padre grita mi nombre, corro a su lado, me da dinero y preservativos, lo miro extrañado, el con su voz ronca y pausada dice:
-Oí que vendría tu novia. Debes protegerla. Ya sabes, cuidarla.

Mi padre es un político corrupto pero muy sensible a cualquier dolor humano ajeno. Lo he visto cientos de veces dar dinero a los muchachos mendigos, borrachos malolientes y a los ciegos acordionistas del Mercado.Lo hace para limpiar su imagen pública, es un perfecto inútil, fanfarronea demasiado y apenas sabe modular una palabra. Mi madre sale del baño con un grueso maquillaje, mi padre la espera de manos atrás, ella se sube al auto y ambos desaparecen entre los árboles y cerros del camino. A los minutos llega mi novia, no me besa y enciende el televisor y me comenta que el viaje la ha cansado un poco, todo se confunde en mi cabeza. Luego se queda dormida. Nuevamente llegan los pájaros a mi ventana, salí al patio y les tiré migas de pan fresco. Una joven vecina me mira del otro lado de la cerca. Tiene cara de idiota, cara de inculta. Se me figuró una buena prototipo de imbécil para aplastar. Estaba enfurecido, la vecina se acercó a mí tímidamente, dijo que los pájaros eran de ella y se los llevó a un gallinero escabroso.
Mis padres no volvieron jamás.